(Profe de R. Lengua, a ver si te gusta...)
- El nogal de la rivera -
Todos tenemos la necesidad de buscar y encontrar un sitio en el que nos sintamos a gusto con nosotros mismos. Yo encontré ese lugar bajo un viejo nogal pegado a la rivera del río que pasaba por mi pueblo. Era un espectacular árbol que me daba la tranquilidad y el abrigo que andaba buscando desde hace tiempo. Sentado en una piedra que nacía al lado de su tronco, pasaba largas tardes recordando mis vivencias personales y colegiales, llegando a analizar y a valorar en su justa medida cada una de las situaciones vividas. El sonido del agua del río cercano, que corría saltando sobre un lecho de piedras redondeadas por el paso del tiempo, llegaba a mis oídos, causándome tal relajación y despreocupación que muchas días regresaba entrada la noche a mi casa, donde volvía a la cruda realidad.
Esta necesidad de encontrar un sitio como el que anteriormente he narrado, no es una casualidad, ya que tanto mi abuelo como mi padre me contaban en diferentes ocasiones que también ellos tenían su pequeño rincón, donde recordar sus vivencias. Mi abuelo, concretamente, iba a un chozo de pastores situado en el corazón de la sierra que rodea mi pueblo, y mi padre se sentaba en lo alto de un peñón que sobresalía en un cerro próximo. Cada uno de estos lugares ha sido especial para la formación del carácter de los miembros de mi familia.
Tan solo espero, lograr trasmitir a mis hijos los sentimientos que mis progenitores me trasmitieron a mí y que yo, bajo mi viejo nogal, vivo a diario.

1 comentario:
Javier, me alegro de que siguieras mi consejo y publicaras tu redacción. A todos nos ha encantado, porque es preciosa. Ya sabes que puedes publicar cuando quieras. Un abrazo.
Ángela
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